cámbiate
Llegas. Y me miras. Todo sigue igual.¿Qué ha cambiado? Nada. Exacto, ese es el problema. Todo exactamente igual a como lo dejaste ayer, simplemente hoy es un día más. Pero tranquilo, de levantar las persianas cada mañana me encargo yo,de llenarme un vaso de agua con gin-tonic cuando tienes sed, y de hacer pedorretas delante del espejo en cuanto me levanto; y de encender un cigarro y dejarlo a rienda suelta hasta que se consuma; de eso, de eso te encargas tú.
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